sábado, 27 de septiembre de 2008

Let Blair handle it!

Bueno, bueno, bueno. Las cosas han cambiado mucho desde que escribí mi última entrada sobre Gossip Girl. Para empezar, ahora no puedo soportar los aires de pseudointelectualoide de Dan, rollo “¡Mira! ¡Vivo en un loft en Brooklyn y mi casa es la única de la serie en la que hay libros!” Si Jenny Humphrey ya me daba 100.000 patadas cuando era una cabrona sin escrúpulos ahora, tras su reinserción, es la tía más pereza del universo conocido. Además, desde que Angiealquezar me abriera los ojos sobre las aptitudes interpretativas de los actores de la serie, ahora no puedo dejar de pensar en lo malísimos que son todo el tiempo. Es como en ese capítulo de Cómo Conocí a Vuestra Madre (los que la hayáis visto sabréis de qué hablo). En verdad no es tan malo, es otro planteamiento, otra forma de ocio, regodearse en los aspectos casi esperpénticos de una serie que ya de por sí es absurda e irreal, y por eso mola tanto. Permite una evasión absoluta de la realidad, puesto que no hay nada en ella que remotamente se acerque a lo que puede ser una vida normal.

En palabras de Percomo y de eseque (aunque no puedo precisar qué palabras corresponden exactamente a cada uno de ellos), esta serie es como The O.C., con la diferencia de que, en The O.C., a veces los protagonistas piensan. The O.C. era mucho más existencialista y profunda (dejémoslo también en pseudo) de lo que nunca (espero) será Gossip Girl. Es por eso que a las dos temporadas de Seth Cohen penando y suspirando por la insulsa de Rachel Bilson (ooooh, si hubiérais visto The Last Kiss vosotros también la odiaríais) y de Ryan traumatizado por su baja extracción social, uno ya estaba más que harto. Y eso sin contar con los sorpresivos giros argumentales de temporadas posteriores rollo “Uy, Ryan, se me ha disparado esta pistola. Creo que es posible que acabe de matar a tu hermano…” Lo único que uno se plantea cuando ve Gossip Girl es que, bueno, si ya se han liado todos con todos, habrá que meter a algún personaje nuevo, ¿no? Relaciones superficiales, amistades competitivas y mucho, mucho, pero que mucho lujo.

Blair Waldorf (Leighton Meester) es, sin duda alguna, la estrella de la serie. No es sólo que los guionistas sientan una indisimulada predilección por ella y que sus frases sean las mejores, sino que es la única de los actores jóvenes que tiene la facultad de cambiar de expresión facial de vez en cuando. En la red ya hay hasta manuales con pasos básicos para ser como ella (“Blair siempre tiene a mano los últimos cotilleos, así que mantente al día de todos los chismorreos a tu alrededor”, según mi propia traducción libre), e incluso he encontrado páginas en las que se disecciona su estilo vistiendo que está (y cito vía librodeestilo) “inspirado en el glamour de las actrices de la Edad de Oro de Hollywood, adora a Audrey Hepburn. Le encantan los diamantes, las perlas, los fruncidos y los lazos.”

Mientras tanto Serena y Jenny compiten entre sí por el trofeo de “tía más tonta de la serie” mientras que sus alter ego reales (Blake Lively y Taylor Momsen) hacen lo propio con el de “peor actriz de todo el reparto". Serena tenía un pase cuando hacía de tonta y feliz, pero después de ver su cara de 1) seductora, pasándose la copa de Martini por los labios con mirada pretendidamente sensual pero que, y a efectos prácticos, da más bien una cierta sensación de estrabismo y 2) de perra, con mirada altiva y boca entreabierta (recuerdo de ortodoncia, según Angiealquezar) Little J lo va a tener chungo para llevarse el galardón.

¿Y qué decir de los chicos? Cada vez que pienso en Dan (Penn Badgley) mirando a Serena con ojillos libidinosos y mordiéndose el labio, me entra un ataque de risa, mezclado con espasmos estomacales, que me lleva a un estado cercano a la histeria, con parada en el vómito, así que espero que valoréis el extraordinario esfuerzo que estoy haciendo en pos de la cultura popular. Nate (Chace Crawford) me sigue pareciendo objetivamente guapo pero subjetivamente tibio y ni siquiera las "escenas de cama" han conseguido alterar esta percepción. Y Chuck (Ed Westwick)...bueno, es cierto que se despacha con una sola cara a lo largo de todos y cada uno de los capítulos emitidos hasta la fecha, pero es probablemente la cara más amortizada de la parrilla televisiva.

Umm, no sé por qué, sospecho que, aún a pesar de mi speech (Oh, yeah!), no estáis muy convencidos de todos los beneficios que os reportaría su visionado.

Puede que necesitéis aún un último empujoncito:


Blair es, sin duda alguna, mi preferida.

La foto de Blair la he sacado de daemonstv, por cierto.

Más de la misma en mi casa.

No hay comentarios: